Por qué entrenar tu mirada es fundamental en fotografía

julio 27, 2016



Conozco a unas cuantas personas que se desesperan con la fotografía. Yo misma me he sentido frustrada en más de una ocasión, cuando comenzaba a interesarme por ella. Y más de una vez me he preguntado por qué no me salían esas preciosas imágenes que veía a otros aficionados. También me ha pasado que he oído a algunas personas preguntar por modelos, equipos y lentes con la intención de sustituir a los que tenían "para conseguir mejores fotos".


Déjame que comparta contigo un par de secretos que seguramente ya sabes o intuyes:

  • A menudo, lo que ves ante ti no se va a reflejar en tu fotografía tal y como lo ves. Piensa que ves con tu cerebro y que la cámara fotográfica no deja de ser una herramienta que no funciona igual. Tu cerebro no sólo ve, también percibe las cosas en un contexto. La cámara "ve" condicionada por la lente que usas, por ejemplo. 
  • Un mejor equipo no te garantiza una buena fotografía. Ni siquiera una mejor. Si bien es cierto que a veces necesitas una mejor cámara o un mejor objetivo para hacer un determinado estilo de fotografía, no es menos cierto que muchas grandes fotografías se han obtenido con herramientas sencillas, como un teléfono móvil

Entonces, ¿cómo puedes conseguir mejores fotografías? Estoy convencida de que la mejor manera de hacerlo es entrenando tu mirada. Practica sin parar, pero sé reflexivo, analiza tu trabajo, busca soluciones y aprende de tus errores. Aquí tienes cuatro pautas básicas que son infalibles


Piensa antes de fotografiar


Con las cámaras digitales hemos perdido la costumbre de mirar y componer en el visor antes de disparar. Hacemos numerosas tomas en busca de una buena o que nos haga sentir satisfechos. Acumulamos centenares de imágenes que, probablemente, no volveremos a mirar.

En lugar de eso, tómate tu tiempo. Quién te ha dicho que debes ser rápido. No eres un fotoperiodista, ¿no?. Entonces mira a través del visor y busca que todos los elementos que componen la escena estén situados donde quieres que estén. Párate a pensar en lo que aporta tu fotografía. Las buenas imágenes cuentan una historia, transmiten una sensación, capturan un momento... Si la tuya no aporta nada, ¿para qué hacer esa fotografía?


Pon en práctica las normas básicas de composición

Puedes utilizar la cuadrícula del visor de tu cámara para ordenar la escena. Piensa cuáles son los elementos que aparecen y cuál es su papel. Del mismo modo, evita aquellos otros elementos que no deben estar ahí o que distraen.

A menudo, una fotografía funciona a base de saltarse las reglas de composición pero, cuando se está aprendiendo, son buenas aliadas para organizar nuestra imagen. Seguro que conoces muchas de ellas: buscar un punto de interés, utilizar las líneas para guiar la mirada del espectador, jugar con los colores o los tamaños para crear ritmo, manejar varios planos para conseguir profundidad...

Pero no te obsesiones. Las imágenes minimalistas, con uno o pocos objetos bien colocados y un espacio bien manejado a menudo funcionan muy bien.

No olvides mirar la luz que moldea tu escena. Evita brillos o reflejos indeseados. Controlar su calidad, dirección y color son fundamentales para hacer mejores fotografías.

No te quedes parado

Es famosa la frase de Robert Capa: "Si tu fotografía no es lo suficientemente buena, es que no estás lo suficientemente cerca". No se trata de buscar siempre un primer plano pero, a menudo, nos quedamos parados donde estamos cuando, si nos movemos unos pasos alrededor, tenemos un ángulo mejor. 

Busca otro punto de vista. Prueba a forzar la perspectiva. No tengas miedo de tumbarte en el suelo, agacharte o subirte a un lugar más alto. Prueba a salir de tu zona de confort. Te sorprenderá el resultado. Y a los demás, también.

Estudia la obra de grandes fotógrafos

Rodeados, como estamos, por miles de imágenes a diario, nos hemos acostumbrado a no prestarles demasiada atención. Desarrollar una cultura visual básica, me parece fundamental. Es necesario conocer y aprender del trabajo de los clásicos, analizándolo desde un punto de vista crítico. ¿Qué hace que esa imagen sea tan buena? ¿Qué es lo que funciona en ella? ¿Cómo puedo aplicar eso a mi fotografía?

Visita todas las exposiciones que puedas, lee biografías, consulta catálogos. Busca aquellos fotógrafos con cuyo trabajo conectas, te ayudará a desarrollar tu propio estilo.


A fin de cuentas, todo esto se resume en un sólo consejo: práctica, práctica, práctica. Pero de un modo consciente, sistemático. Sé muy crítico con lo que haces. Traza una ruta. Poco a poco, tus fotografías van a mejorar. Te lo prometo.

*** Todas las fotografías de esta entrada son de mi propiedad. No las uses sin permiso.

ANA


Empecé a impartir clases de fotografía en la universidad, cuando las cámaras llevaban película y se revelaba en el cuarto oscuro.

He aprendido que las fotografías te cuentan una historia si te paras a escucharlas y que una imagen cuidada es imprescindible para que cualquier proyecto brille.
Me gustaría compartirlo contigo. ¿Me acompañas?








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